El aire cambia cuando el orden es real. No es solo brillo superficial.
En un apartamento en Chapinero, la mañana después de una visita de dustfreey no huele a químicos agresivos. Huele a casa. La sensación de ligereza viene de lo invisible: el polvo fino removido de las juntas, las telas libres de alérgenos, el silencio visual de un orden que no se impone, sino que se respira.
No usamos fragancias para enmascarar; elegimos química de pH neutro para preservar mármol y maderas nobles, y pasamos el aspirador con filtro HEPA para atrapar lo que el ojo no ve. Es un protocolo de revisión final de 12 puntos: desde la esquina de la encimera hasta el marco de la ventana. Si no estamos seguros, hacemos una prueba de zona. Si no huele neutro, volvemos a revisar.
Escenario real: Un cliente con mascotas y sensibilidad al polvo solicitó una limpieza profunda antes de recibir a su familia. El ajuste fue doble pasada en textiles y ventilación forzada con extractores. Resultado: aire ligero, superficies sin residuos, cero rastros de animales. El ruido mental disminuye cuando el entorno no exige atención constante.